martes, 29 de junio de 2010

Food, Inc. (de Josefina García Pullés)


“Todos tenemos que comer un poco de mierda de vez en cuando”, decía el personaje de Bruce Willis en Fast Food Nation. Y si con esa frase, y un buen libro como pedestal (Fast Food Nation, de Eric Schlosser), Linklater no logró convencernos del todo, Kenner llega con Food Inc. para tomar al mismo sistema alimenticio y acribillarlo con una película política, didáctica y entretenida. Porque aunque este documental no dice nada nuevo, dice lo que dice con firmeza y corazón (político, humano y gastronómico). Y eso da la nota al recorrido que esta película hace por la cadena alimenticia desde los testimonios del mencionado Schlosser (coguionista de la película de Linklater y coproductor de ésta), de Michael Pollan (autor del libro The Omnivore's Dilemma: A Natural History of Four Meals), de varios y muy diferentes granjeros, de algunos trabajadores del campo y hasta de una mujer cuyo hijo murió por la escherichia coli contraída al comer en un local de comida rápida. Pero aquí no sólo se cuestiona a Mc Donald’s y sus derivados; aquí también se cuestiona y se ataca a la comida disfrazada de comida. Y para materializar ese ataque, Kenner nos pasea por mataderos, granjas, plantaciones, criaderos de pollos, fábricas, oficinas e incluso por la Casa Blanca. Y, de paso, nos sumerge en la rutina alimenticia de una familia y nos muestra cómo, en los Estados Unidos, resulta mucho más barato comer mierda que comer comida. Entonces Food Inc., que nunca pierde peso político, sale a cuestionar, por ejemplo, a la gente de Wal-Mart y a escupir, por ejemplo, a las grandes corporaciones que eligieron no hablar. Entonces Robert Kenner transforma un tema imprescindible en una buena película, que Michael Moore seguro habría destrozado, buscando evitar un futuro que nos encuentre, cual hombres de la nave espacial de WALL-E, desconociendo las verdaderas fuentes de vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario